Un adarve legendario que bordea la muralla del Alcázar, donde el eco de la Sevilla judía y el murmullo del agua se funden en el corazón de Santa Cruz.
El Callejón del Agua es una de las rúas más icónicas y evocadoras del Barrio de Santa Cruz en Sevilla. Este adarve, que discurre en paralelo a los lienzos de la muralla de los Reales Alcázares, recibe su nombre por los antiguos tubos de barro que conducían el agua desde los Caños de Carmona hasta los jardines del palacio. La imagen captura su esencia más pura: un trazado de empedrado tradicional flanqueado por fachadas de sillería y cal, adornadas con la exuberancia de las plantas y el frescor de los patios que se vislumbran tras sus rejas. En este rincón, donde residió temporalmente Washington Irving, el tiempo parece haberse detenido, conservando el aroma a azahar y el misticismo de una ciudad que guarda su historia más íntima entre sombras y luz filtrada.



