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TAL DÍA COMO HOY — 8 DE MAYO

Cada 8 de mayo, la historia de España nos ofrece tres momentos clave que representan transformaciones profundas: la consolidación del poder central, el cambio dinástico que marcaría los siglos venideros y el final de la mayor tragedia del siglo XX. Estos acontecimientos, separados por siglos, reflejan la evolución de la monarquía, las tensiones europeas y el compromiso de los españoles con la libertad más allá de sus fronteras.

1561 — Felipe II traslada la capital a Madrid
El 8 de mayo de 1561, Felipe II tomó una decisión de enorme trascendencia: fijar de manera permanente la Corte en la villa de Madrid. Hasta entonces, la capital era itinerante y se movía entre Toledo, Valladolid y Segovia según las necesidades del rey. Mediante una carta al Consejo de Castilla, el monarca anunció que se instalaba en Madrid junto con toda su administración, convirtiéndola, sin grandes proclamas, en la capital definitiva de la Monarquía Hispánica.
Madrid era en ese momento una villa mediana, con unos 20.000 habitantes, situada en un emplazamiento estratégico en el centro de la Península, lejos de las fronteras y con un clima más saludable que otras ciudades.

La decisión no fue casual: Felipe II buscaba un lugar neutral, sin fuertes poderes nobiliarios ni tradiciones que limitaran su autoridad absoluta. Este traslado impulsó un crecimiento explosivo: en pocas décadas Madrid se transformó en una gran ciudad cortesana, atrayendo a nobles, artistas, escritores y funcionarios de todo el imperio. Aquí nacería el Madrid de los Austrias, con sus plazas, conventos y el inicio del Palacio Real.

1701 — Las Cortes reconocen a Felipe V como rey de España
El 8 de mayo de 1701, las Cortes de Castilla reunidas en el Real Monasterio de San Jerónimo de Madrid proclamaron solemnemente a Felipe de Anjou (nieto de Luis XIV de Francia) como Felipe V, rey de España. Tras la muerte sin descendencia de Carlos II el Hechizado (último Habsburgo), esta proclamación cumplía el testamento del monarca y daba inicio a la dinastía Borbón en España.
El acto, cargado de simbolismo, marcó el fin de más de dos siglos de reinado de la Casa de Austria y el comienzo de una nueva era. Sin embargo, no fue pacífico: la coronación de Felipe V desencadenó la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), un conflicto europeo que enfrentó a Francia y España contra una gran coalición (Inglaterra, Austria, Países Bajos, etc.) temerosos de una posible unión de las dos coronas.

Felipe V acabaría consolidando su trono, pero a un alto precio: la pérdida de territorios europeos (Gibraltar, Menorca, Países Bajos, Italia) y la abolición de los fueros de la Corona de Aragón tras la victoria borbónica.

1945 — Fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa (Día de la Victoria)
El 8 de mayo de 1945, Alemania firmó la rendición incondicional ante los Aliados. Era el Día de la Victoria en Europa (V-E Day). Para miles de españoles exiliados republicanos que habían combatido en la Resistencia francesa o habían sido deportados a campos nazis, esta fecha representó un momento de esperanza y celebración, aunque teñido de amargura.
Muchos de ellos, integrados en unidades de la Francia Libre o como trabajadores forzados, vieron en el fin de la guerra nazi la posibilidad de un regreso a una España democrática.

Sin embargo, la dictadura franquista se mantuvo en el poder, y para la mayoría de los exiliados el retorno no fue posible. Aquellos que habían pasado por Mauthausen y otros campos regresaron a Francia o continuaron su vida en el exilio. Su lucha contra el fascismo en Europa se convirtió en uno de los capítulos más heroicos y menos reconocidos de la historia española del siglo XX.

Estos tres acontecimientos del 8 de mayo muestran cómo España ha estado siempre en el centro de los grandes cambios europeos: desde la construcción del Estado moderno hasta las convulsiones dinásticas y las grandes guerras del siglo XX. Recordarlos nos ayuda a entender mejor nuestra identidad como nación.