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14 de abril: Felipe III, la Segunda República, Málaga y La Barraca

El 14 de abril concentra una carga histórica enorme en España. En esta fecha nació Felipe III, uno de los reyes de la casa de Austria; en 1931 fue proclamada la Segunda República, en una jornada que cambió de raíz el sistema político español; ese mismo día, en Málaga, el derribo de la estatua del marqués de Larios se convirtió en una de las imágenes más simbólicas del cambio de régimen en la calle; y, ya en 1936, La Barraca, el grupo teatral impulsado por Federico García Lorca, seguía representando uno de los proyectos culturales más brillantes de la República.

Felipe III: el nacimiento de un rey de la monarquía hispánica

El 14 de abril de 1578 nació en Madrid Felipe III, hijo de Felipe II y futuro monarca de la Monarquía Hispánica. Su figura quedó ligada a una etapa decisiva de los Austrias, marcada por la continuidad del enorme entramado territorial heredado del siglo XVI y por una forma de gobierno cada vez más apoyada en validos y en la gestión cortesana del poder. Aunque su reinado suele quedar ensombrecido por el de su padre y el de su hijo, su nacimiento forma parte de una de las grandes líneas dinásticas de la historia de España.

1931: la proclamación de la Segunda República

El 14 de abril de 1931 fue proclamada la Segunda República Española tras el hundimiento político de la monarquía de Alfonso XIII. La jornada tuvo un carácter histórico inmediato: en muchas ciudades la población salió a la calle, se izaron banderas tricolores y se asumió que comenzaba una nueva etapa. La República nacía con una enorme carga de esperanza, pero también con el peso de una España muy tensionada social y políticamente. Aun así, pocas fechas tienen una fuerza simbólica comparable en la historia contemporánea española.

Málaga: el derribo de la estatua del marqués de Larios

Ese mismo 14 de abril de 1931, en Málaga, la caída de la estatua del marqués de Larios se convirtió en una de las escenas más recordadas de la jornada republicana. El monumento, levantado a finales del siglo XIX, fue derribado en medio de los disturbios que acompañaron el cambio político en la ciudad. La imagen tuvo una potencia enorme porque condensaba en un solo gesto la ruptura simbólica con parte del viejo orden social y político. Por eso el episodio malagueño ha quedado fijado como una de las estampas más reconocibles de aquel día.

La Barraca: cultura, teatro y República

El 14 de abril de 1936, La Barraca realizó en Barcelona una de sus últimas actuaciones. Aquel grupo universitario, dirigido por Federico García Lorca y Eduardo Ugarte, había nacido con una misión cultural muy clara: llevar el teatro clásico español a plazas, pueblos y espacios donde normalmente no llegaba. Más que una simple compañía, La Barraca fue uno de los símbolos culturales de la Segunda República, una muestra de cómo el arte podía convertirse en instrumento de difusión, educación y prestigio colectivo. Su actividad en 1936, ya en un clima político cada vez más sombrío, tiene además un valor casi crepuscular.