La historia de España se teje a menudo con hilos de colores muy distintos. A veces, la tragedia más oscura y el progreso más luminoso se dan la mano en el calendario, separados apenas por un año de diferencia.
Tal día como hoy, un 8 de enero, recordamos uno de los capítulos más negros de nuestra crónica de sucesos naturales, una catástrofe que ahogó en lodo el sureste peninsular. Pero también celebramos, en esta misma fecha, un hito fundamental en la lucha por la igualdad y el acceso al conocimiento

1879: La Riada de Santa Teresa, el día que el Segura se tragó la huerta 🌊✝️
Viajamos al 8 de enero de 1879. La provincia de Murcia y la Vega Baja del Segura amanecieron sumidas en una pesadilla bíblica. Tras días de lluvias torrenciales en la cabecera, el río Segura y sus afluentes, como el Guadalentín, se desbordaron con una furia desconocida hasta entonces.
Se la conoce como la Riada de Santa Teresa, y fue una de las catástrofes naturales más mortíferas de la historia de España. El agua arrasó con todo a su paso: casas de adobe, cultivos, animales y personas. La huerta se convirtió en un mar de lodo y destrucción.
Las crónicas de la época narran escenas dantescas de familias enteras subidas a los tejados de sus viviendas, agitando sábanas blancas y pidiendo un auxilio que, en muchos casos, nunca llegó porque la fuerza de la corriente lo hacía imposible. El balance final fue desolador: más de 1.000 muertos, miles de damnificados y una región económicamente destrozada durante años. Una herida de agua y barro que tardó décadas en cicatrizar.
1880: María Elena Maseras abre la puerta de la Universidad 👩🎓📚
Justo un año después de aquella tragedia, el 8 de enero de 1880, se producía un hecho mucho más silencioso, pero de una trascendencia social gigantesca.
En una España donde el papel de la mujer estaba relegado casi exclusivamente al hogar y la familia, una joven llamada María Elena Maseras cruzó un umbral hasta entonces prohibido. Gracias a una Real Orden que permitía el acceso a la enseñanza superior «sin distinción de sexo» (aunque con muchas trabas burocráticas posteriores), Maseras se convirtió en la primera mujer en matricularse oficialmente en una universidad española.
Lo hizo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Su valentía y determinación abrieron una grieta en el techo de cristal de la época, allanando el camino para todas las que vendrían después. Aunque tuvo que luchar contra viento y marea para poder ejercer, su gesto aquel día de enero cambió la historia de la educación en nuestro país.

Del estruendo de la riada al silencio de una firma en una matrícula universitaria. Dos caras de una misma España en constante transformación.
