El 26 de abril concentra tres momentos históricos que muestran, con una crudeza clara, cómo cambia la historia de un país en función del poder, la guerra y las consecuencias humanas. Desde la formación de estructuras políticas en la Edad Media, pasando por campañas militares del siglo XIX en pleno contexto colonial, hasta los grandes traumas del siglo XX, esta fecha permite leer la evolución de España a través de conflictos, decisiones estratégicas y hechos de impacto duradero.

1238 — Consolidación del poder nazarí en Granada
En 1238, Muhammad I ibn al-Ahmar consolida su dominio en el territorio de Granada, dando forma estable al Emirato Nazarí. Este proceso no es un hecho aislado, sino el resultado de una reorganización política en el sur peninsular tras el avance de los reinos cristianos. Granada se convierte en el último gran bastión islámico de la Península Ibérica, con una estructura estatal propia, capaz de resistir durante más de dos siglos. Se inicia así una etapa de equilibrio inestable, pero políticamente definida, que marcará profundamente la historia medieval hispánica.

1860 — Tratado de Wad-Ras y fin de la Guerra de África
El Tratado de Wad-Ras, firmado en 1860, pone fin a la Guerra de África tras la intervención militar española en el norte de Marruecos. La campaña, impulsada por tensiones fronterizas y ambiciones estratégicas, culmina con la victoria española y la ocupación de posiciones clave alrededor de Tetuán. El acuerdo resultante no solo consolida el prestigio militar del gobierno isabelino, sino que también asegura compensaciones económicas y ventajas diplomáticas. Este episodio se enmarca en la expansión y competencia colonial europea del siglo XIX, donde el control del espacio norteafricano adquiere una importancia creciente.

1937 — Bombardeo de Guernica
El 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil Española, la aviación alemana de la Legión Cóndor junto con la aviación italiana bombardean la ciudad de Guernica. El ataque se produce en un contexto de guerra total, donde la población civil se convierte en objetivo directo. La destrucción del núcleo urbano es prácticamente completa y el número de víctimas civiles genera un impacto internacional inmediato. Guernica pasa a convertirse en un símbolo universal del horror de la guerra moderna y de la vulnerabilidad de la población civil ante los bombardeos aéreos.
