Un 24 de mayo cargado de hitos que marcaron la evolución política, tecnológica y europea de España. Desde la aprobación de una de las constituciones más duraderas de nuestra historia hasta la conexión con el mundo a través del teléfono y el avance decisivo hacia la integración europea.

1876 El Congreso aprueba la Constitución, la más longeva de la historia de España
El 24 de mayo de 1876 el Congreso de los Diputados aprobó definitivamente la Constitución de 1876, también conocida como Constitución de la Restauración. Elaborada bajo el gobierno de Antonio Cánovas del Castillo, esta carta magna estableció un sistema de monarquía parlamentaria con soberanía compartida entre las Cortes y el Rey, sufragio censitario y un bipartidismo controlado entre conservadores y liberales. Fue la constitución más estable de la historia contemporánea española: estuvo vigente durante más de 50 años (hasta 1931, con el paréntesis de la dictadura de Primo de Rivera). Representó el marco legal que permitió la Restauración borbónica y la relativa estabilidad política de finales del siglo XIX y principios del XX.

Se inaugura el servicio telefónico entre España y Gran Bretaña
El 24 de mayo de 1928 se produjo un importante avance en las comunicaciones españolas: se inauguró oficialmente el servicio telefónico directo entre España y Gran Bretaña. Este hito técnico permitió por primera vez conversaciones en tiempo real entre Madrid y Londres, conectando a España con una de las potencias más importantes de Europa. El evento fue celebrado como un gran progreso de la modernización del país durante la dictadura de Primo de Rivera y abrió la puerta a futuras conexiones internacionales. Representó un paso clave en la integración de España en las redes de comunicación globales del siglo XX.

España firma el Acta Única Europea
El 24 de mayo de 1987 España firmó el Acta Única Europea, un tratado fundamental que impulsó la creación del Mercado Único Europeo y supuso un salto cualitativo en la integración del país en la Comunidad Económica Europea. Este documento reformaba los tratados anteriores y establecía plazos para la libre circulación de mercancías, capitales, servicios y personas. Para España, que había ingresado en la CEE en 1986, la firma del Acta Única representó un compromiso firme con la modernización económica, la competitividad y la adopción de las normas europeas. Fue un paso decisivo que transformaría profundamente la economía, la legislación y la sociedad española en las décadas siguientes.
