El 15 de enero se presenta como una fecha de inflexión en los anales de la historia de España. Una jornada donde el poder se tambalea, las fronteras de la guerra se desplazan y el destino de la monarquía se sella lejos de la patria. Desde los albores de la Edad Moderna hasta el convulso siglo XX, recordamos hoy los acontecimientos que forjaron nuestro pasado.

1520: La chispa de las Comunidades
El joven rey Carlos I, recién llegado a una Castilla que le era extraña, convocó Cortes en Santiago de Compostela. Su único objetivo era obtener los fondos necesarios para costear su viaje a Alemania y ser coronado Emperador. Esta exigencia fiscal, percibida como un expolio por las ciudades castellanas en favor de intereses extranjeros, fue la mecha que encendió la Guerra de las Comunidades. El malestar se transformó en rebelión abierta, liderada por figuras como Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, en defensa de las libertades del reino
1810: El avance napoleónico hacia el sur
En plena Guerra de la Independencia, las tropas de Napoleón Bonaparte dieron un paso decisivo en su intento de controlar la Península. El 15 de enero de 1810, el ejército francés inició su gran ofensiva para cruzar el paso de Despeñaperros e invadir Andalucía. Esta maniobra estratégica buscaba someter una de las regiones más pobladas y ricas de España, poniendo en jaque a la resistencia patriota y obligando a la Junta Central a huir de Sevilla hacia Cádiz.


1939: El fin de la Guerra en Cataluña
La Guerra Civil Española vivía sus últimos y dramáticos compases. Las tropas nacionales, tras romper el frente del Ebro, avanzaban imparables por territorio catalán. La toma de Tarragona el 15 de enero de 1939 supuso un golpe definitivo para la causa republicana. Con la caída de esta capital, el camino hacia Barcelona quedaba expedito, sellando el destino de la guerra en el frente de Aragón y Cataluña y provocando el éxodo masivo de refugiados hacia la frontera francesa
1941: La renuncia de Alfonso XIII
Lejos de España, en el exilio de Roma, el rey Alfonso XIII protagonizó el último acto de su reinado. Consciente de que su figura era un obstáculo para la posible restauración de la monarquía tras la Guerra Civil, firmó el documento por el que renunciaba a sus derechos al trono en favor de su hijo, don Juan de Borbón y Battenberg, Conde de Barcelona. Fue un gesto final de servicio a la Corona, realizado en la soledad del destierro, pocas semanas antes de su muerte en la capital italiana.

