Un niño prodigio del arte desaparece sin dejar rastro en la Málaga de 1987, justo el día en que su obra iba a presentarse al mundo. David Guerrero, conocido como el niño pintor, se esfuma en un trayecto cotidiano que jamás debió esconder misterio alguno. Décadas después, su caso sigue abierto, envuelto en teorías, silencios y una herida que la ciudad aún no ha podido cerrar.



