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EL HOMBRE PEZ DE LIÉRGANES PODCAST

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    EL HOMBRE PEZ DE LIÉRGANES PODCAST

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    EL HOMBRE PEZ DE LIÉRGANES PODCAST

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    Un joven de Liérganes (Cantabria) llamado Francisco de la Vega Casar desapareció en 1674 mientras nadaba en un río (o en Bilbao, según versiones). Cinco años después, pescadores de Cádiz capturaron en el mar a un ser extraño: pálido, con escamas, dedos palmeados y mudo, que solo pronunciaba la palabra “Liérganes”. Reconocido por su familia, se convirtió en una de las leyendas más famosas y “reales” del folclore español. Duración 8 minutos.


    La leyenda del Hombre Pez de Liérganes es uno de los relatos más fascinantes y persistentes de la mitología cántabra, documentado ya en el siglo XVIII por el padre Benito Jerónimo Feijoo en su Teatro Crítico Universal. Protagonista: Francisco de la Vega Casar, nacido en octubre de 1658 en Liérganes, un pueblo del valle del Miera. Hijo de una viuda que criaba sola a cuatro hijos, Francisco era pelirrojo (color raro en la época), de complexión fuerte pero algo encorvada, reservado y con una pasión obsesiva por el agua: nadaba, buceaba y pescaba durante horas en el río Miera.

    La noche de San Juan de 1674 (o la víspera), mientras celebraba con amigos, Francisco se metió en las aguas (versiones sitúan el suceso en el río Miera o en la ría de Bilbao, adonde había ido a aprender el oficio de carpintero). Fue visto alejándose mar adentro y desapareció. Su familia y vecinos lo dieron por ahogado; se registró su defunción y se le lloró.

    Cinco años después, en 1679, pescadores gaditanos capturaron en la bahía de Cádiz a un ser acuático de aspecto humano: piel muy pálida cubierta de escamas finas (sobre todo en la espalda), dedos palmeados, cabello largo y rojizo, y completamente mudo salvo por una palabra que repetía: “Liérganes”. Lo llevaron al convento de San Francisco, donde los frailes intentaron “exorcizarlo”. La noticia llegó a oídos de un hombre de Liérganes (o de un fraile oriundo del pueblo), que relacionó la descripción con la desaparición de Francisco.

    Un fraile acompañó al “hombre pez” de vuelta a Cantabria. Al llegar a Liérganes, la criatura se dirigió directamente a la casa de María de Casar, su madre, que lo reconoció al instante, igual que sus hermanos. Vivió algunos años más con la familia, aunque seguía siendo silencioso, evitaba la ropa y pasaba mucho tiempo en el río. Según la tradición, acabó desapareciendo de nuevo para siempre en las aguas.

    Hoy en día, Liérganes conserva un centro de interpretación en un antiguo molino y una escultura del Hombre Pez obra de Javier Anievas. La historia mezcla elementos de mito, posible caso de síndrome de adaptación acuática o simple exageración popular, pero sigue cautivando por su mezcla de tragedia, misterio y ese regreso imposible que une el norte y el sur de España a través del mar.

    La página que enlazaste vende un podcast narrado de unos 8 minutos que resume esta leyenda con suspense, ideal para escuchar en un viaje o una noche de historias. ¡Es un clásico del folclore español que no defrauda!.