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El 2 de Febrero en la Historia de España. De la Jura de un Emperador a la Sangre en el Palacio Real

Un recorrido por una fecha clave que vio nacer la era de los Austrias, la ocupación napoleónica de Sevilla y el milagroso corsé que salvó la vida a Isabel II.

El calendario histórico de España está marcado por días de inflexión, momentos donde el destino de la nación pende de un hilo o toma un rumbo definitivo. El 2 de febrero es, sin duda, uno de esos días, una jornada donde el poder se ha manifestado en sus formas más diversas: la legitimidad dinástica, la fuerza de ocupación y la violencia política.

Viajemos a través de tres siglos para descubrir cómo este día ha dejado una huella imborrable en nuestra historia.

1518: Valladolid y el Amanecer de la Era de los Austrias
Comenzamos en el corazón de Castilla, en un invierno frío de principios del siglo XVI. El joven Carlos de Gante, un adolescente extranjero que apenas balbuceaba el castellano, había llegado a la península para reclamar su herencia. La desconfianza era palpable. Sin embargo, el 2 de febrero de 1518, en la iglesia de San Pablo de Valladolid, la historia dio un vuelco.

Las Cortes de Castilla, tras tensas negociaciones, juraron fidelidad a Carlos I como rey, junto a su madre, la reina Juana I, recluida en Tordesillas. Fue un momento solemne y trascendental. Aquella jura no solo legitimaba al nuevo monarca, sino que abría la puerta a una nueva era: la de la dinastía de los Habsburgo, los Austrias, bajo cuyo mandato España se convertiría en la potencia hegemónica mundial. El destino imperial de España comenzaba a forjarse en aquel acto.

1810: El «Rey Intruso» Entra Triunfante en Sevilla
Saltamos casi tres siglos, a los días oscuros de la Guerra de la Independencia. España estaba en llamas, resistiendo al invasor francés. Sevilla, que había sido sede de la Junta Suprema Central y capital de facto de la España libre, acababa de caer.

El 2 de febrero de 1810, José Bonaparte, el hermano de Napoleón, hacía su entrada triunfal en la capital hispalense. Montado a caballo y rodeado de la pompa imperial francesa, el «Rey intruso» o «Pepe Botella», como le llamaba el pueblo, tomaba posesión de la ciudad. Fue un golpe psicológico devastador para la resistencia. Con casi toda Andalucía bajo control francés, solo la inexpugnable ciudad de Cádiz quedaba como último bastión de la libertad española, donde se refugiarían las Cortes y nacería la primera Constitución.

1852: El Corsé que Salvó a una Reina
Avanzamos hasta el convulso siglo XIX. El reinado de Isabel II estaba marcado por la inestabilidad política, las intrigas y el descontento social. El 2 de febrero de 1852, la violencia política estuvo a punto de cambiar la historia de forma trágica.

La reina salía de la Capilla Real en el Palacio de Madrid cuando un sacerdote de ideas liberales extremistas, Martín Merino y Gómez, se abalanzó sobre ella. Con un estilete oculto bajo su sotana, le asestó una puñalada en el costado. El pánico se apoderó de la escena. Sin embargo, la reina sobrevivió. ¿El milagro? Un rígido corsé con ballenas de metal que amortiguó el golpe, evitando que la hoja alcanzara órganos vitales. El «cura Merino» fue detenido y, tras un juicio rápido, ejecutado a garrote vil, pasando a la historia como uno de los regicidas frustrados más célebres de España.

La jura de un joven que se convertiría en emperador, la entrada de un rey impuesto por las armas extranjeras y un atentado fallido contra una soberana. El 2 de febrero es una demostración de cómo la historia de España se ha forjado entre actos solemnes, conflictos bélicos y momentos de puro drama humano. Una fecha para recordar que el pasado nunca es lineal, sino una compleja trama de acontecimientos que han dado forma a lo que somos hoy.