El 7 de abril reúne episodios que muestran la evolución de España desde el final de la Edad Media hasta las tensiones que desembocarían en el siglo XX. Conquista, diplomacia, intervención extranjera y conflicto interno forman una línea continua donde se define el poder, el territorio y la estabilidad del país.

1492 – Los Reyes Católicos abandonan Granada tras la conquista
Tras la rendición del reino nazarí en enero, la presencia de los Reyes Católicos en Granada simboliza la consolidación del poder cristiano en la península. Su salida de la ciudad en abril marca el cierre efectivo de la campaña y el inicio de una nueva etapa política.
La incorporación de Granada no solo supone el fin de ocho siglos de presencia islámica en el poder peninsular, sino también el refuerzo de una monarquía unificada que pronto proyectará su influencia fuera de Europa. Es el punto de partida de una transformación profunda del Estado.

1659 – Negociaciones hacia la Paz de los Pirineos
A mediados del siglo XVII, España y Francia, agotadas tras años de guerra, avanzan en contactos diplomáticos que culminarán en la Paz de los Pirineos. Las reuniones en la Isla de los Faisanes simbolizan un momento decisivo en la redefinición del equilibrio europeo.
Este acuerdo supondrá la cesión de territorios y el reconocimiento del ascenso francés como potencia dominante. Para España, marca el inicio de un declive relativo en Europa, aunque mantiene su peso como potencia global gracias a su imperio.

1823 – Intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis
La entrada del ejército francés en 1823 pone fin al Trienio Liberal y restaura el absolutismo de Fernando VII. Esta intervención, autorizada por las potencias europeas, refleja el miedo de las monarquías a la expansión de movimientos liberales.
El episodio supone un retroceso político en España y evidencia la fragilidad del sistema liberal en sus primeros intentos. A partir de aquí, el país vivirá una larga inestabilidad entre absolutismo y constitucionalismo.

1936 – La tensión previa al estallido de la Guerra Civil
En los meses previos a julio de 1936, España vive una creciente polarización política y social. Enfrentamientos, crisis institucional y radicalización ideológica marcan el día a día en muchas ciudades.
Este clima de tensión no surge de forma repentina, sino como resultado de años de conflicto acumulado. El país se encamina hacia una ruptura violenta que desembocará en la Guerra Civil, uno de los episodios más decisivos de su historia contemporánea.
