El 31 de marzo reúne tres hechos clave que no solo explican su momento, sino que ayudan a entender cambios profundos en la historia de España: la ruptura social de finales del siglo XV, el inicio de un reinado decisivo en el siglo XVII y un intento fallido por recuperar territorio estratégico en el XVIII.

✡️ 1492 — El Edicto de Granada y la expulsión de los judíos
El 31 de marzo de 1492, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón firman el Edicto de Granada, ordenando la expulsión de los judíos de sus reinos si no se convertían al cristianismo. Esta decisión no fue un hecho aislado, sino el resultado de una política de unificación religiosa tras la conquista de Granada.
Las consecuencias fueron profundas. Decenas de miles de judíos se vieron obligados a abandonar sus hogares, bienes y redes comerciales, lo que supuso una pérdida económica, cultural y social significativa para los reinos hispánicos. Muchos se asentaron en el norte de África, el Imperio Otomano o Portugal. Este episodio marca uno de los momentos más trascendentales —y controvertidos— de la historia de España.
👑 1621 — Cambio de rey: de Felipe III a Felipe IV
El 31 de marzo de 1621 muere Felipe III de España, poniendo fin a un reinado caracterizado por el gobierno de validos y una política exterior costosa. Ese mismo día accede al trono su hijo, Felipe IV de España, iniciando una nueva etapa en la Monarquía Hispánica.
Bajo su reinado, el poder recaerá en figuras como el Conde-Duque de Olivares, y España se verá envuelta en conflictos de gran envergadura, como la Guerra de los Treinta Años. Aunque será una época de esplendor cultural —con figuras como Velázquez—, también marcará el inicio del desgaste político, militar y económico del imperio.


⚔️ 1727 — El asedio a Gibraltar y un objetivo no cumplido
En 1727, España intenta recuperar Gibraltar, perdido en 1704 durante la Guerra de Sucesión. El asedio forma parte de un nuevo enfrentamiento con Gran Bretaña y refleja la importancia estratégica de este enclave en el control del Mediterráneo.
A pesar del despliegue de tropas y artillería, la operación fracasa. La resistencia británica y las dificultades logísticas impiden la reconquista. Este intento fallido consolida definitivamente la presencia británica en Gibraltar, una cuestión que seguirá siendo un punto de tensión en la política exterior española durante siglos.
