El 16 de febrero es una fecha que condensa en la historia de España momentos de profunda transformación social, hitos culturales que definen la identidad de una ciudad y puntos de inflexión política que marcaron el destino del país. Desde la reestructuración de la propiedad en el siglo XIX hasta la polarización extrema que precedió a la Guerra Civil, pasando por la celebración del casticismo madrileño, repasamos tres eventos clave de este día.

1836: La Desamortización de Mendizábal, un seísmo económico y social
En el contexto de la Primera Guerra Carlista y con una Hacienda pública en quiebra, el presidente del Consejo de Ministros, Juan Álvarez Mendizábal, tomó el 16 de febrero de 1836 una de las decisiones más trascendentales de la historia contemporánea de España. Con la firma de los decretos de desamortización, se procedió a la disolución de las órdenes religiosas (clero regular) y a la nacionalización y posterior venta en subasta pública de sus inmensos bienes.
La medida tenía un doble objetivo: financiar la guerra contra el carlismo y sanear la deuda pública, al tiempo que se pretendía crear una nueva clase de propietarios afines al régimen liberal. La desamortización supuso un trasvase gigantesco de tierras y propiedades, alterando la estructura social y económica del país. Si bien logró recursos para el Estado, también tuvo consecuencias negativas, como la pérdida de patrimonio artístico y monumental, el desamparo de los monjes exclaustrados y la concentración de la tierra en manos de la burguesía y la nobleza, sin beneficiar al campesinado pobre como se había proyectado inicialmente.
1894: «La verbena de la Paloma» y la consagración del casticismo madrileño
El Teatro Apolo de Madrid vivió el 16 de febrero de 1894 una noche memorable con el estreno de la zarzuela en un acto «La verbena de la Paloma», con música de Tomás Bretón y libreto de Ricardo de la Vega. La obra, subtitulada «El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos», se convirtió desde su primera representación en un éxito arrollador y en el paradigma del «género chico».
La zarzuela retrata con maestría y humor el ambiente popular del Madrid de finales del siglo XIX, durante la festividad de la Virgen de la Paloma. Sus personajes arquetípicos (el boticario don Hilarión, las chulapas Susana y Casta, el cajista Julián, la señá Rita), sus diálogos chispeantes y, sobre todo, su música, con números tan célebres como el chotis «¿Dónde vas con mantón de Manila?» o las seguidillas «Por ser la Virgen de la Paloma», calaron inmediatamente en el público. «La verbena de la Paloma» trascendió el escenario para convertirse en un símbolo de la identidad madrileña y del casticismo.


1936: La victoria del Frente Popular, el último acto de la República
En un clima de extrema polarización política y social, España celebró el 16 de febrero de 1936 las que serían las últimas elecciones generales de la Segunda República. Tras el «bienio negro» de gobierno conservador y la Revolución de Asturias de 1934, las izquierdas se unieron en una gran coalición electoral denominada Frente Popular, que agrupaba a republicanos de izquierda, socialistas, comunistas y otras fuerzas progresistas.
La jornada electoral se vivió con gran tensión. Los resultados dieron una victoria ajustada en votos pero amplia en escaños al Frente Popular frente a las candidaturas de derechas. El triunfo de la izquierda fue recibido con júbilo por sus partidarios, que se echaron a las calles, pero con temor y rechazo por los sectores conservadores, la Iglesia y el Ejército. Esta victoria, lejos de calmar los ánimos, aceleró la dinámica de confrontación que, en los meses siguientes, desembocaría en el golpe de Estado de julio de 1936 y la Guerra Civil.
